lunes, 15 de diciembre de 2008

Metamorfosis

Cuando el eje medular de tu Ser recibe tanto alimento además del que aprendiste a producir –cual vegetal- por vos mismo, hay una extraña llenura que no es normal en el Ser siendo que su razón natural es la condición permanente de la incompletud.
Sin embargo, la llenura llega, lucha y va ganando inusitado terreno. Se expande sin límites, arrasa y… pasa a ser un vacío, como resultado inexplicable de un proceso aparentemente invertido. De tanto tener, te falta todo.
Entrás entonces en un territorio peligroso que desafía a la cordura. Ese peligro es el imán que se convierte en saeta a seguir. Si no lo hacés, el vacío es sólo eso: vacío.
Allí comienza una nueva existencia en la que –al igual que la anterior- no hay fórmulas; acá ni siquiera pistas. Ni padres aparentemente experimentados, ni escuelas, ni filosofías, ni principios, ni fines.
Hay laberintos. Estás agotado pero te aventurás, dejas de correr pero volás, subís bien alto, te vas, el laberinto te atrae, jugás en él, sentís que te atrapa que te estimula en lo mejor de tus potencias y en lo peor de tus instintos. No obstante, no querés volver. Es otro mundo, otro cielo, otra vida, otra muerte…lo que ves a partir de tu llenura-vacío. El placer y la angustia del laberinto pasan a ser parte de tu existir…
Y ya nada tiene coherencia (la de los otros). El desconcierto invade a quienes te rodean. Dejaste de responder al concepto más o menos consensuado de persona cabal.
Es que sos otro ser. Otro.
¿Humano? Poco importa.

domingo, 7 de diciembre de 2008

De labores...







Cuando "los formadores" crecen junto al que crece



y luchan junto al que se demora



y ríen junto al que se reparte




y lloran junto al que se entrega...



las incoherencias temporales se esfuman,



los lineamientos y normativas dejan de tener razones,



los riesgos -tan humanos- valen la pena...



¡Caminamos, corremos, volamos!



Entonces los ojos brillan en intensos rocíos de noche de gala donde una flor casi marchita -una sola en la que somos muchos- se hace tan roja como el color que trae -ya- el alba.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Acecho (fragmento)

Es la sensación persistente del acecho.
Inacabable pasión, inminencia de muerte en pases de espíritus cada vez más cercanos que
se van enquistando en un mundo de delirios y desquicios tantas veces salvadores de repetidas desesperaciones.
En ese acecho, la instintiva actitud de huir hacia mundos de soledades y anonimatos, de multitudes y de estridencias, siguiendo la flecha de una ruta marcada pero sin destino...

sábado, 22 de noviembre de 2008

Reinado





Teyú recorre su territorio de imperante sol. De pronto, huele sudores de hombres y se planta, colosal, ante sus sombras. ¡Y los detiene! Cunde un silencio fugaz y sin tiempo. Se sella un tácito acuerdo.
Más seguro y cauteloso que nunca, gira en todo su cuerpo. Una cola majestuosa se arrastra enérgica y levanta polvareda a su paso.
Ojos alucinados lo ven perderse en el laberinto de senderillos trazados con precisión natural.
A partir del encuentro, las sombras se desplazan con sigilo. La advertencia está hecha.
Teyú les deja en la entrada del cementerio, una señal gigante que emerge de la Tierra para que quede claro –por si acaso- que en su dominio, él impone las reglas.

Las sombras no pisan el suelo, su composición fosilífera y ese animismo latente casi inadvertido, le otorgan carácter inviolable. Recorren, observan, palpan, admiran, guardan la imagen, incorporan códigos sagrados…
…para luego, de cara al sol –que Teyú les presta- reconocer que ALLÍ son sólo caminantes, extraños visitantes.
Se relajan. Encuentran en el camino de vuelta, a Primavera, en una flor amarilla que Teyú guardián les obsequia. Entendieron la consigna milenaria: Custodio originario de las tumbas, Teyú es Rey cuando la Siesta reina.




jueves, 23 de octubre de 2008

Otra vez

Negro



Hierve la leche sobre el anafe. Contiene sustancias de crecimiento, vitaminas de intelecto; es jugo de madres.
Se derrama. Miles de niños hambrientos esperan.
Ojos ciegos sólo ven el poder del fuego –no el de la leche-. Y atizan, y atizan, ¡ y atizan!
La espuma nutriente va desapareciendo, se achica hasta que sólo queda de ella, una cáscara resquebrajada en un fondo negro, irremediablemente quemado.
Tan blanca la leche, tan vigoroso el fuego, tan resistente el recipiente, tan sólido el anafe…
Perverso destructivo, el atizador. Faltas, ausencias, carencias, negaciones, falencias, simulacros…

Tan ávidas las párvulas entrañas.
Duele la panza, Sí, pero…
Hiere sin retorno, la repetida circunstancia de poquedad en los sesos.

Tanta leche blanca y sin embargo: otra vez las cáscaras.
Y nada.

lunes, 13 de octubre de 2008

Mi labor ¿? (fragmento)

... Porque cada vez que huelo la tierra humedecida,
y que acarician mis dedos las ribereñas aguas,
más el impacto colosal del verde panorama,
me vuelvo más niña, más embrión, más alma,
y tan lejos me remonto, que soy más todo y más nada.

De las honduras afloran milenarias voces
que reclaman…
y ya no puedo escapar: me vuelvo misionera
de tareas olvidadas.
Me atrapan de Cronos, las sirenas,
me enredan, me confunden, me bifurcan…
Así, el caos del pasado -que es presente-
me despierta la savia que corre por mis venas
herencia de agua, de árbol, de madera,
-brotar, crecer, construir-
me dispone interiormente a encontrar
la cuna de mi aldea, la viva raíz de mi casa.
Mas… genéticamente llevada por la hadas
me entrego a perderme en el monte, a renovar las alas
y a imprimir fuerte aquella huella
en el aire, en el cielo, en el sol, en la distancia
y ser sólo yo misma, en una fábula.

viernes, 10 de octubre de 2008

Raíces-Frida Khalo




CADA NOCHE, IRREPETIBLE,
EN UN OCTUBRE –QUE SIN LOS HOMBRES-
SÓLO SERÍA ESPLENDORES
DEL UNIVERSO.
PERO EN LAS IMPOSIBILIDADES - HAY HOMBRES-
UNA MUJER GUARDA SILENCIOS.
UN DOLOR EN LOS LABIOS, RESECOS
LE RECUERDA A CADA INSTANTE
ESA AUSENCIA DE BESO.
SEGUIR CONTANDO LOS DÍAS Y LOS MESES
SERÍA AÚN MÁS PERVERSO.
ENCUENTRA EN EL CIELO AZUL,
UN ANUNCIO DE LLUVIAS
-UNIVERSO PERFECTO-
SIN EMBARGO TIENE EN LA BOCA,
UN POZO SECO…

¡QUÉ ABSURDO!
¡CON TANTO VERDE EN EL CUERPO!

sábado, 27 de septiembre de 2008

Vanidad ¿?

Encuentro matinal



Que le escriba…
Que desea mis letras…
Que quiere más…
Aunque de mí sabe poco
y de mi poesía, nada.
Porque le presento –cada día-
la foto de mi cuerpo,
el taconeo de mis pasos,
mi andar en los pasillos,
donde soy un reflejo
un ídolo
un torbellino
y es sólo: búsqueda de encuentro.

Que me pide…
Que me sigue…
Que me pondera…
Y yo sólo
vuelco mis palabras,
lanzo mis sones al viento.
Le toco la espalda,
le amago un beso
y sin darme cuenta,
pedacitos de alma
-pareciera- le entrego.
¿Será que, sin querer,
le estoy regalando
-también- mis versos?

De imposibilidades

Sombra y Plata
Si pretendo escribir al
invento de mi corazón arrebatado,
no encuentro soporte apropiado.
La ausencia de honduras en sus manos
-sólo carne y huesos calientes-
despiertan carcajadas descosidas
que alborotan lujurias, banalidades,
concupiscencias…
y en ese torbellino -otro invento-
las letras se hacen renuentes,
los ensueños de la pluma… se adormecen.
Se expone sin vergüenzas, y encima se desnuda,
la pobreza en las arcas de la magia
faltando a su pacto enamorado
que una vez sellara
con la luz de luna llena (hace tanto…mía)

Será por eso:
porque no hay destellos de colores,
ni pétalos de flores,
ni PALABRA (Luna)
que sólo me sale escribirle en el aire
sin sostén alguno,
con libertina fiebre femenina.
Mas sin el Yo de mi Poesía.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Esperanza (fragmento)




...Si sucede:



Podré viajar para siempre



y en esa estrella que Vincent pintó para mí,



me tenderé de una vez



por todas…en paz.

viernes, 12 de septiembre de 2008

De primaveras...


Es que hoy, Ariel-Otro, volvió a sonreir:
flores en las manos, atadas con un hilo de algodón
borró los grises de un extraño albor
y además –sin temores- habló.
Entonces el esternón-piedra , por un instante, aflojó en su dolor
Y salimos los dos a buscar el agua –¿o acaso más amor?-

miércoles, 27 de agosto de 2008

Por el loco que huyó por las calles en bicicleta con un pie en el pedal y el otro en el asfalto.
Por los inútiles que no saben cómo se ama al loco.
Por el hombre manco que con su brazo sano le sostuvo el asiento. Y juntos partieron hacia un camino incierto que nadie entendió por no atreverse a salir de los simples ojos abiertos.

Por la pierna que el “docto” le cortó al enfermo despedazándole todo el esqueleto que lo sostenía.
Y por una familia que hizo frente al laberinto impensado, sólo sobreviviendo.

Por el ladrón- animal que atacó a la mujer en su impedimento. Y por la herida en la frente de Don Nene que le dio vuelta su mundo patas arriba. Y él, más que nunca, es un valiente.

Por las deudas del mundo a Ariel cuya única misión, antes de partir, fue entregar sonrisas ¡Cuesta tanto entenderlo!
Y por las manos de una madre que arrulló por años la fragilidad de su cuerpo.

Por la cama-abismo que se engulle el arco iris de la adolescente y pretende, como un soplido inclemente, apagarle la Luz que la resplandece.
Por un héroe-padre que de su propia obra es casi inconsciente.

Por estas pruebas.
Por tantas impotencias.
Por el intento digno de vivir, de cada día.

Por los que, en medio del dolor, saben amar y son venerables en este escenario, el que palpo, el que veo, el que siento… ¿Para qué ir tan lejos?.


Por vos que no podés renunciar a leer esto y que tenés el deber de excavar en tus adentros para encontrarte frente a lo que te presento.

Por todos: ¿Qué hace la poeta de pueblo?

Vomito mis líquidos -savia, río y sangre- que en letras se trasuntan, se hacen reflejo…
Y con ínfimos actos e incontables carencias, YO ESCRIBO un necesario poema aunque le deba a la vida, mucho más que mis versos.

Viaje



La llovizna urbana ya había humedecido el asfalto, las veredas y los techos del barrio porteño, en medio de una atmósfera de llorosa mañana, despedida de estío.
Sin prisa, caminaba Rosa hacia su casa; anciana de nobles sentimientos, como un calco sin modificaciones de las abuelitas de los cuentos infantiles.
También había llovizna en su alma templada. Un mojado velo que la impregnaba por dentro le causaba una sensación indefinible aunque no inesperada, una mezcla policroma de tantas experiencias, de tanta vida, de haber visto y hecho mucho y esto hacía que sintiera como que una corona de transparentes gotas se ajustara a sus sienes y la concibiese tan fuerte, tan llena, tan feliz.
Llegó a la casa, mudó de ropa y, ¡qué extraño! La sensación aquella de agua y vida continuaba vibrando en lo más íntimo de su ser.
Los bolsos y cajas más pesados, los traería Joel, su nieto del corazón con quien compartía la pasión por el fútbol y el fanatismo hacia River Plate.
Su alma se volvía flor de sólo pensar en él.
Comprobaba a cada instante la invasión de una cálida ráfaga de bienestar que se entremezclaba inexplicablemente con una ansiedad que la escarbaba sin cesar.
Los mates amargos con hojas de cedrón que había comenzado a tomar saciaron su boca seca mas no le sirvieron como remedio a esas ganas de ocupar sus manos en algo más, de hacer aquello que tanto necesitaba. ¿Lo que tanto necesitaba? ¿Qué? ¡¿Qué?!
En tal mar de dulce inquietud se encontraba cuando abrió las dos hojas al mismo tiempo de la ventana que daba al pequeño patio trasero y, al hacerlo, como si hubiese horadado un túnel invisible en el aire, una brisa fresca le pegó en la cara y le regaló, sin retaceos, un llamado que no oía, un mensaje que no se leía, un aroma que sólo su olfato y su esencia provinciana le permitieron entender, para verse entonces convertida en torbellino: ¡el olor de la tierra mojada!

-¡Las semillas!- gritó.

Y todo comenzó a desarrollarse en una secuencia casi enloquecida y casi ritual al mismo tiempo.
Correr hacia la mesita con espejo del hall, arrebatar uno de los bolsos pequeños que había traído consigo, revolverlo sin contemplaciones de orden y palpar con plena satisfacción, la bolsita de plástico que contenía el tesoro: las semillas de mamón.


Mientras había estado en casa de Quelo, su hermano, en aquella casa que perteneciera a sus padres, había ejecutado junto a su cuñada, la ceremonia culinaria del dulce de mamón. Después de horas y horas de hervor hasta llegar al punto justo, lo habían dejado enfriar y degustado en deliciosa mesa bajo el parral generoso que dejaba huecos entre sus hojas para ver las estrellas.
Pero ella no había olvidado su principal misión en aquel viaje. Había apartado las semillas que junto con las cáscaras habían extraído de los frutos y las desparramó sobre un trozo de género dejándolas secar al sol.


Ahora volvía a mojarse bajo la llovizna y se daba cuenta de que esas humedades, la de las calles y las veredas, la de las nubes, la de la tierra, la suya propia, eran las responsables de la paradójica sensación que la invadía: más allá del regreso, más allá de su casa, más allá de los mates, más allá de Joel, más allá de sus años…Era TODO eso junto.
Las semillas fueron a parar a donde tanto se las esperaba. La llovizna fue bautismo y la aparición de un tallo semanas después fue la maravillosa, fecunda fotografía que en el patio se exponía para el deleite.
En días subsiguientes, el tallo cobró centímetros y comenzó a salpicarse de hojitas tan particulares con sus clásicas puntas, casi estrellas.
La observación por parte de Rosa era casi metódica y sus cuidados también. Sentada frente a la planta –ya no tenía que agachar la cabeza- cebaba sus mates y contemplaba con placer.
Tanto reverdecían sus ojos que una siesta soleada de primavera, le pareció ver que una de las hojas tomaba, frente a su presencia, un tamaño inusitado. No le pareció extraño, no sintió temor, no experimentó asombro alguno…
Extasiada, fue encontrando en toda la dimensión de aquella hoja, (ya tan grande como la pantalla de un televisor) escenas fascinantes de su propia historia que corrían como en una cinta sin detenerse: el reloj con péndulo, los retratos de los abuelos, el parral de uvas negras y blancas en el patio de piso de ladrillos, la canilla y la planta de granadas junto a la enorme pileta de lavar, el loro en su aro llamando a cada uno de los integrantes de la familia, la mesa larga en el galpón de piso de tierra, bullicio, carcajadas, vino, empanadas, asado, fideos caseros, pastelitos… Los paseos en la ribera hasta el Carrizal, los baños en el río junto a todos los sobrinos, aquellos que tanto la amaron por ser ella la tía soltera, la que a todos atendía y entendía…El viaje, el nuevo trabajo junto a una familia generosa, el olor nuevo de la gran ciudad, los regresos, los reencuentros, las distancias, las partidas, incontables alegrías… Qué más?

La hoja gigante fue abandonando su forma original y se alargó tanto que se hizo camino, un camino que sin escalones, ascendía.
Y Rosa no lo dudó; se zambulló en él y no necesitó caminar, se deslizó con una paz infinita. ¿De qué otra manera viajaría Rosa hacia aquel luminoso espacio que se abría a su persona cual si fueran los brazos de sus adorados padres?


Joel llegó a la casa, atravesó la sala y el pasillo, directamente hacia el patio.
Rosa, frente a la planta, había cerrado los ojos y una sonrisa le embellecía celestialmente el rostro.
El sol se había ocultado y comenzaba una tenue llovizna.

martes, 12 de agosto de 2008

En la espalda, la vida...


La tarde de tierra y flor
percibe ojos apagados y dermis desteñidas.
Quizás por eso se ofrece en una esquina
¿Por qué volver a la infancia ya vivida?
Qué extraña esa empresa…
(total está Juanpi que sí festeja su día)
Ocultos los rostros
van buscando salidas.
Mas las médulas de acero
exponen firmezas –compartidas-
Por eso la espalda, a propósito elegida.

Más que nunca, Mujer, Niña.

miércoles, 30 de julio de 2008

de búsqueda de alimentos


Sin recetas

No me des más de esa sopa tibia.
Ya la eliminé de la dieta saludable.
Aprendo a cocinar manjares propios
sin recetas, sin los platos de la abuela.
El pez de colores viene a mis manos flacas,
lo tomo con reservas,
mas cuando advierto en su olor, el alimento,
comienzo a apetecerlo. Lo pienso…
¡Y a la boca me lo llevo!


jueves, 26 de junio de 2008

Halcón Veloz


Galopa sus días, el príncipe niño mapuche. Su mirada se proyecta hacia la cordillera. Sabe que será suya: redoblará las fuerzas de sus piernas en las laderas escabrosas, extenderá los brazos en la cima casi inalcanzable y allí, coronado, extenderá la agudeza de sus ojos.

Vuela como el halcón veloz que es su sustancia.

Galopa ahora por los caminos de tierra y polvareda , desnuda sus rabias de muchacho rebelde, grita los anhelos descontrolados del que vuela tan alto. Su propia sombra le desdibuja los colores del plumaje que lleva dentro. Y debe volver a buscarse en aves, en soles, en ríos, en verdes descollantes de una eterna primavera…

En el galope, ya no tocan las piedrecillas los cascos de su montado y prueba los caminos infinitos que va encontrando en el territorio extendido de su hábitat cambiante. Los recorre con las chispas del corazón apresurado. La aventura lo hechiza sin frenos…

Si embargo, todavía advierte a la vera del camino amarillo, la presencia gigante de la portadora de semillas. Aún desciende del caballo y blande la mano flaca que lo sostiene y que lo suelta.

Escapan juntos a la pradera, la caminan, llegan a la ribera, se recuestan en la arena y con ojos de fauna pero también de inventores, se apoderan de cada nube, enrojecen con las salpicaduras de Poniente y al fin encuentran su universo en la infinitud de los astros que adornan sus cabezas.

El príncipe se vuelve a gestar.
La portadora lleva consigo una preñez permanente –que alimenta y prepara para el alumbramiento-.
La preñez de gestar juntos, maravillas inimaginadas…
No ser ya hombres… ni niño, ni madre…
Sólo Vivos e Inmortales.

¡Y que vuele el halcón y tiemblen los cielos!

domingo, 15 de junio de 2008


Susurro

Se quebró el cristal de la luna
Por eso la noche sólo fue fantasmas.
La imposible condición del alimento
- tu amor extraño a raudales-
Vació mi estómago, desbordó mi cerebro
Y en una cama caliente palpité gélida mi alma
Me estremecí en temblor de carnes.

Para qué los cuerpos si no me llegan los besos
Sólo me da un susurro intangible, la oscuridad
que de mí –más que cualquiera- sabe.

El susurro es el llamado…
A mi mundo de agua tibia, quiero volver, madre.

jueves, 12 de junio de 2008

Vegetal




La cubierta de mi cuerpo
amarillea
como paisajes de abriles

Pero he obrado tanta savia
que se disparan primaveras
desde mis tallos empinados

Y de saberte allí
donde encuentra sentido
mi pluma,
cobra ánimos mi árbol
aun en julio helado
porque se sabe verde y salvaje
en verano.

Son mis frescores de planta
Que no conocen de años.

domingo, 18 de mayo de 2008

APRENDER A ENCONTRAR...TE




COMO LLAMASTE A MI PUERTA,
ACUDÍ PRESUROSA.
Y EN EL UMBRAL ME BAÑASTE
DE BLANCOS HACES EN LLUVIA.
ME AMASTE UNA VEZ MÁS.
RECOBRARON MIS FIBRAS ESENCIALES,
SU CITA CON LA NOCHE.
Y AQUÍ ESTOY, DÁNDOME DE NUEVO.
EN EL CAMINO DE TU REFLEJO
POSARÉ MIS PIES DESCALZOS
HACIA TU CORAZÓN DE AGUA.
INTENTARÉ UN NUEVO VUELO,
VOY A ALCANZARTE.

CUANDO LOGRO ENTENDER
EL REGRESO DE TUS BESOS
COMIENZAN A SANAR MIS HUESOS.

lunes, 5 de mayo de 2008



Los ojos incendiados de los poetas en el espacio de una geografía con corazón caliente...


Mas, cuando me dolió el pecho de tanto amar tus palabras, supe que despertar sería, ya, casi imposible. Y un dulce temor se instaló para siempre en mis mañanas.

jueves, 3 de abril de 2008

Búsqueda sin respuesta

Desde abajo

Otra vez en el camino de tierras arenosas

en busca de entender ausencias y silencios

tan roto el saco de los sueños

que ni al árbol que me llueve

trepan mis atrevimientos.

Esperame.

Ya vuelvo.

...

Necesito una ilusión,
Un rojo vivo,
Un brillo,
Un haz.

Una tez,
Una piel,
Un nuevo latido,
Una ilusión necesito.

Del que busca...

Latir -aún sin beso-
Encantamiento en infinitivo (otra enumeración que pide ser escrita)


Extender el papel del cuerpo doblado.
Abrir los cordeles de los brazos que se hacen cada vez más largos, salen de la casa, son inmedibles, llegan a tu ventana y se enlazan a tus manos sin que sepas qué está sucediendo.
Suspender el cuerpo pesado, y sin verlos, saber que los pies se han borrado, que dieron permiso para flotar y subir tanto que puedo verte sin que conozcas dónde se esconde la mirada.
Bailar.
En el balanceo , desprenderse de todo raciocinio, lavarse de molestias carnales.
Y encontrarte en el acto simple de dibujar con giros la cadencia, abiertas de par en par, las hojas pentagramadas del alma.

Besar: Sigue sonando una flauta.
Latir: Sigue viviendo el que se anima y baila.

sábado, 16 de febrero de 2008

Cuando nos juntamos…

Descanso



Al fluir de las palabras
Como rayos de agua
Y de sol
Surgieron ríos de oro.

Y el barco reencontró
Su ruta.

Es que… al decir
de Álvaro:
“Es como un destino…”

viernes, 15 de febrero de 2008

Escultura

Horizonte con júbilo-Fabriciano Gómez-UNNE-Fac. de C. Económicas





Viaje sin límites en los ojos,
tiene el artista.
En medio del mareo de las urbes
En el centro de la casa de las ciencias
Tanta luz de vidrio, y escaleras;
pasan los cuerpos, caminan,
una mujer hace la limpieza.
Transcurre la siesta y en ella
giran dos almas, dan la vuelta,
más allá, observan…
Es –ellas, el artista, la obra misma-
el hombre que se encuentra,
que pisa la baldosa que lo aferra
pero sabe que se irá,
el horizonte –en los ojos-
se lo muestra.
Suficiente, qué más?
Cuando el ánimo está en búsqueda,
el mensaje se encuentra;
esta vez, una carta en madera
y en ella, la poesía casi perfecta.
No olvides, caminante,
cuando pisás el cemento
reinventar tus lacios rumbos
y envolverte en tus quimeras.

domingo, 27 de enero de 2008

La gestación

Hombre de río

El embrujo del relato isleño lejano me condujo poco a poco al reino de los dioses para ser ofrenda casi diaria, como un ser de arena al que las lenguas de la marejada moja en acto amatorio para dar el fruto siempre recién parido de la espuma amarillenta.
Entonces soy ser de agua, camino, remolineo, atravieso distancias, llego a la isla y logro regresar al monte, revolcarme en el regazo de la tierra que luego me abre su vientre para tocarle los pies al sauce y trepar por los nervios de su madera.

Entonces, cuando pases bajo la lluvia de mis brazos, multiplicados dedos suspendidos atraparán tu sombrero y un aguacero verde te peinará el cabello cano, tomará los pictogramas de tu historia y pintará más líneas en tu frente.
Serán renglones donde otra cultura dibujará nacientes escrituras -más allá de los tiempos- pero con idolatría intacta.

Hombre de río. Mi hombre de río…
Es tu inconsciente concesión hereditaria la bella aventura salvaje de mi poesía.

viernes, 25 de enero de 2008

Buscar de a dos





Nos rodean los abismos, hermana.
Pero, cuando a los ojos adversos
sólo hay una muralla,
para nosotras es-será camino
y sobre él, encuentro.
Y búsquedas de salidas,
de nuevo.

¡Estamos arriba!
Sólo allí divisamos
que nos dicta cátedra
el horizonte
para aprender
-como Fabriciano-
a percibir el júbilo.

miércoles, 23 de enero de 2008

Búsqueda...?

pintura:Stela M. Migliorino
Volver a la coraza protectora, a la casa segura, a la cubierta nacarada.
Volverse blando, húmedo de miedos, baboso cobarde irremediable.
Vuelve a caminar despacio, al paso lento, a no marchar, a estarse quieto.
Vuelta inentendible al cerebro minúsculo, a los ojos pequeños,
a encorvar el largo de su extraño cuerpo porque no se sostiene en el tiempo.
Vuelve cada tanto el Caracol, a ponerle cerrojos a sus puertas,
y vuelve a sentirse bueno, saciado, suficiente, en su propio encierro.
Y es otra vez el servidor de mundos que no cambian,
consiente encogerse ante mandatos heredados; y hasta se conforma.
Vuelve a ser laxo y sólo importa estarse en su hueco.
Molusca existencia.

Sin embargo…Ayer
Había salido de su cubierta cuando ya agonizaba,
había hilvanado una empresa y para ello
dotó de tiesura a su carne fláccida y –aun sin pies- plantó pisadas
Y una cinta de plata en su marcha –aun en la piedra- dejó marcada
Y estiró tanto su gris mojada materia
que cruzó el puente -que encima no estaba hecho-.
Nada le fue imposible.
No necesitó guardarse a cada instante, en un lecho.
Muchos lo admiraron y algunos le siguieron.
Caracol valiente, héroe de un mundo imperfecto.

Encontrose un día, sin saberlo
caminando pesado hacia su estado ingénito,
a su único círculo-universo, de regreso…

Otra vez:
Caracol, amigo tierno, hijo obediente, fiel compañero;
padre de todos, hermano bueno, maestro, ¡ejemplo!…

¿…Qué es mejor?
¿Buscar tu sol o esconder tu cuerpo?

domingo, 6 de enero de 2008

Enero

Descanso en el paraíso
La Bella se derrite en sudores primigenios
Derrámase en brillos de barnices
Reina el color sobre la piel
Centenares de pies caminan hacia las aguas
y atrevidos, invaden el Paraíso.

Los nativos huimos del ruido.
Y en el borde movedizo de su anchura
A punto de remontar el vuelo:
Dos pájaros se encuentran.