jueves, 23 de octubre de 2008

Otra vez

Negro



Hierve la leche sobre el anafe. Contiene sustancias de crecimiento, vitaminas de intelecto; es jugo de madres.
Se derrama. Miles de niños hambrientos esperan.
Ojos ciegos sólo ven el poder del fuego –no el de la leche-. Y atizan, y atizan, ¡ y atizan!
La espuma nutriente va desapareciendo, se achica hasta que sólo queda de ella, una cáscara resquebrajada en un fondo negro, irremediablemente quemado.
Tan blanca la leche, tan vigoroso el fuego, tan resistente el recipiente, tan sólido el anafe…
Perverso destructivo, el atizador. Faltas, ausencias, carencias, negaciones, falencias, simulacros…

Tan ávidas las párvulas entrañas.
Duele la panza, Sí, pero…
Hiere sin retorno, la repetida circunstancia de poquedad en los sesos.

Tanta leche blanca y sin embargo: otra vez las cáscaras.
Y nada.

lunes, 13 de octubre de 2008

Mi labor ¿? (fragmento)

... Porque cada vez que huelo la tierra humedecida,
y que acarician mis dedos las ribereñas aguas,
más el impacto colosal del verde panorama,
me vuelvo más niña, más embrión, más alma,
y tan lejos me remonto, que soy más todo y más nada.

De las honduras afloran milenarias voces
que reclaman…
y ya no puedo escapar: me vuelvo misionera
de tareas olvidadas.
Me atrapan de Cronos, las sirenas,
me enredan, me confunden, me bifurcan…
Así, el caos del pasado -que es presente-
me despierta la savia que corre por mis venas
herencia de agua, de árbol, de madera,
-brotar, crecer, construir-
me dispone interiormente a encontrar
la cuna de mi aldea, la viva raíz de mi casa.
Mas… genéticamente llevada por la hadas
me entrego a perderme en el monte, a renovar las alas
y a imprimir fuerte aquella huella
en el aire, en el cielo, en el sol, en la distancia
y ser sólo yo misma, en una fábula.

viernes, 10 de octubre de 2008

Raíces-Frida Khalo




CADA NOCHE, IRREPETIBLE,
EN UN OCTUBRE –QUE SIN LOS HOMBRES-
SÓLO SERÍA ESPLENDORES
DEL UNIVERSO.
PERO EN LAS IMPOSIBILIDADES - HAY HOMBRES-
UNA MUJER GUARDA SILENCIOS.
UN DOLOR EN LOS LABIOS, RESECOS
LE RECUERDA A CADA INSTANTE
ESA AUSENCIA DE BESO.
SEGUIR CONTANDO LOS DÍAS Y LOS MESES
SERÍA AÚN MÁS PERVERSO.
ENCUENTRA EN EL CIELO AZUL,
UN ANUNCIO DE LLUVIAS
-UNIVERSO PERFECTO-
SIN EMBARGO TIENE EN LA BOCA,
UN POZO SECO…

¡QUÉ ABSURDO!
¡CON TANTO VERDE EN EL CUERPO!

sábado, 27 de septiembre de 2008

Vanidad ¿?

Encuentro matinal



Que le escriba…
Que desea mis letras…
Que quiere más…
Aunque de mí sabe poco
y de mi poesía, nada.
Porque le presento –cada día-
la foto de mi cuerpo,
el taconeo de mis pasos,
mi andar en los pasillos,
donde soy un reflejo
un ídolo
un torbellino
y es sólo: búsqueda de encuentro.

Que me pide…
Que me sigue…
Que me pondera…
Y yo sólo
vuelco mis palabras,
lanzo mis sones al viento.
Le toco la espalda,
le amago un beso
y sin darme cuenta,
pedacitos de alma
-pareciera- le entrego.
¿Será que, sin querer,
le estoy regalando
-también- mis versos?

De imposibilidades

Sombra y Plata
Si pretendo escribir al
invento de mi corazón arrebatado,
no encuentro soporte apropiado.
La ausencia de honduras en sus manos
-sólo carne y huesos calientes-
despiertan carcajadas descosidas
que alborotan lujurias, banalidades,
concupiscencias…
y en ese torbellino -otro invento-
las letras se hacen renuentes,
los ensueños de la pluma… se adormecen.
Se expone sin vergüenzas, y encima se desnuda,
la pobreza en las arcas de la magia
faltando a su pacto enamorado
que una vez sellara
con la luz de luna llena (hace tanto…mía)

Será por eso:
porque no hay destellos de colores,
ni pétalos de flores,
ni PALABRA (Luna)
que sólo me sale escribirle en el aire
sin sostén alguno,
con libertina fiebre femenina.
Mas sin el Yo de mi Poesía.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Esperanza (fragmento)




...Si sucede:



Podré viajar para siempre



y en esa estrella que Vincent pintó para mí,



me tenderé de una vez



por todas…en paz.

viernes, 12 de septiembre de 2008

De primaveras...


Es que hoy, Ariel-Otro, volvió a sonreir:
flores en las manos, atadas con un hilo de algodón
borró los grises de un extraño albor
y además –sin temores- habló.
Entonces el esternón-piedra , por un instante, aflojó en su dolor
Y salimos los dos a buscar el agua –¿o acaso más amor?-